Sin dolor no hay recompensa

En la última salida de pesca del stella maris se dio una pesca envidiable, pero con la paradoja que quienes nos quedamos en el sector del campamento no pescamos casi nada, mientras que los que salieron un poco mas al norte y sur obtuvieron una pesca soñada. En el viaje de vuelta reflexionaba con mis amigos que con el tiempo uno se va poniendo flojo, si bien es cierto que la práctica hace al maestro, las horas de vuelo te enseñar a optimizar tus chances, saber leer una playa, afinar tu equipo, seleccionar correctamente los señuelos y la técnicas a emplear, es algo que se pule con muchas horas de pesca, y es más con muchas horas de estar en la playa y no pescar nada.

El problema es que desde hace un tiempo y en vista de pescas poco destacables me estaba poniendo flojo, al poco rato de estar pescando empezaba que el agua está muy clara, que la ola muy alta, que el viento, que el sol, que no entro pescado, que me duele la espalda y un largo etc., en ese viaje en cuestión les comentaba que necesita rodearme de gente que tuviera mas entusiasmo, mas hambre de pesca, que me motivara más, que esto era una simbiosis, si uno puedo aportar la experiencia, el otro te aporte el entusiasmo, entre broma y broma les decía que renunciaría al grupo los changos y crearía mi propio grupo los bakanes.... pero bromas a parte el fondo del tema me venía preocupando hace rato, necesitaba reencantarme con la pesca, si ya no lograba obtener peces trofeos exploraría otras modalidades, técnicas, necesita avanzar.

El Ruben me invita a pesca del sábado en la tarde al domingo, al mismo sector de la salida del stella, me complico salir nuevamente por dos días y trate de organizar la maraton en un solo día partiendo de madrugada, recorriendo 200 klm. para llegar al coto, pescar todo el día y retornar de noche, muy agotador especialmente para el que conduce que sería yo, completaron la nómina el javier fernandez y claudio escarade,

5 am y me esfuerzo por levantarme, el viaje con algo de neblina y bastante frio pero tan ameno en la conversación que ni siquiera prendimos la radio, la playa se veía majestuosa, una bajada algo complicada, un tramo de piedra bola, un oleaje algo elevado y una pequeña brisa en contra.

Empezamos a lanzar nuestra chispas y la respuesta fue inmediata, bastante pique de corvina pero muy chica, una, otra, otra y otra más, a rato paraba la intensidad del pique para luego volver, todas devueltas ya que no eran de más de medio kilo.

Eran cerca de las 11 de la mañana, y la baja estaba en máxima expresión, el agua bastante clara pero mi espalda ya acusaba el viaje, el claudio y el javier exploraron los roquerios de la zona norte, con el ruben hicimos una pausa para conversar, pensaba en devolver a donde dejamos el jeep y preparar el asado pero me acorde de los reflexionado y me motive a seguir hasta la última gota.

Cambie de estrategia y me enfoque en los lenguados, como no tenia pejerreyes y los señuelos quedaban fuera de alcance ya que la ola es media traicionera y no puedes acercarte tanto a la resaca, opte por chispa que surcaran el fondo, agua clara colores cromados, solo tenía a mano la Angler Perú y la Halco twisted, la primera en 70 grs, la segunda en 50, recogidas lentamente a modo de jig, es decir, dejar caer al fondo y tirón para levantarla y luego dejarla caer nuevamente, lo que se conoce como técnica dientes de sierra, siempre y cuando estuviera sobre el canalon porque ya en la orilla la corriente te botaba.

Seguí cobrando algunas corvina pequeñas, con la angler llegaba más lejos pero con la twisted le imprimía mejor el movimiento, en medio del canalón a unos 50 mtrs.
Se me olvido comentar que la corvina a pesar de ser pequeña cargaban mucho ya que se enganchaban con un anzuelo desde el hocico y el segundo desde la agallas, lomo o panza, ofreciendo mucha resistencia entre la corriente, claro que sabias que eran chicas porque no arrancaban, solo sentías muchas tracción al traerla.

Con la mente en otro lado estoy cruzando un canalon muy marcado cuando dos golpes sutiles me indicaron el pique, clavo certeramente y se queda ahí mismo, corvina chica pensé, espero la ola y la arrastro cuando me responde con frenesí....buuuuuummmmm zumbo el carrete que a todo esto recién estrenaba con la caña de jig casting comentada anteriormente, arranco largo unos 50 mtr. derecho hacia el fondo, libere un poco el freno ya que al estar pescando en playas de piedra bola siempre está el riesgo de picar la línea y no quería cometer ningún error. La espere adentro, era bastante decente, luego avanzó al sur, en medio de la playa había una roca con huiros, primer problema, pensé en frenarla pero todavía estaba muy viva, opte por pasarla por arriba de la roca, simplemente camine hacía atrás, donde el cantil levanta la piedra bola lo que me mejoro el ángulo de altura y la paso sin sobresaltos, una vez pasada la roca la corvina desato toda su furia, con el freno a unos 4 kls. hizo chillar el daiwa lexa y avanzo como locomotora al sur, este carrete lo encontré un poco pesado para acompañar esta caña tan liviana por lo que todavía estoy evaluando venderlo, pero así como tienen más peso que el que hubiera deseado, tiene una capacidad de línea extraordinaria, tenía mas de 270 mtr., un primer tramo de un daiwa shinoby de 30 lbs. una línea específica para jigcasting pero con bastante uso y luego varios empalmes de power pro antiguos, me saco en esa carrera unos 140 mtr, por que ví como el verde del shinoby daba paso al amarillo de power pro, pero tenía mucha reserva así que no había que apurarse, en eso me ve el Ruben y corre a buscar el gancho, la corvina me hizo recorrer prácticamente toda la playa, de extremo a extremo, ahí me di cuenta que no solo era decente sino entraba en la categoría de big mama.

Recién en este momento tome control sobre el pez, ya había agotado toda su reserva, pero surgía el problema que el extremo sur de la playa tiene mucho bolones en la orilla por lo que cualquier golpe sobre la línea la reventaría inmediatamente, tenía que ser un cobro quirúrgico. quiso seguir avanzando hacia las rocas del sur pero ya en ese momento la frene, la potencia de la caña me permitió guiar este último tramo con mucha seguridad, apareció detrás de la ola mostrando el lomo, la guíe al canalon que de arena que me permitía acércame más, espere una ola grande y la veo en la revoltura, me voy con ella en la resaca, espero la siguiente ola, el ruben con el gancho queda en la mitad y le grito al ruben esperemos otra, de nuevo pa dentro y a la tercera ola la bota, el ruben la engancha y los abrazos y festejos.


12.5 kilos y un metro de largo

las fotos para el facebook

La parte que no fue tan bonita fue subirla a donde queda el jeep

La golosa se había comido un pulpo bastante grande

En resumen, una jornada inolvidable, buenos amigos, un paisaje hermoso, un bonito trofeo y las ganas recargadas a full.

Saludos y buena pesca para todos

por Mauricio Hernández Aliaga