Puedo Morir tranquilo

14-02-2013 Tiempo sin reportar, entre la pega y el cambio de T° del agua en Antofa la pesca de enero y febrero fue prácticamente nula, uno que otro lenguado pero nada digno de reportar. Sin embargo a principios de Febrero logre adquirir mi nueva caña rapalera, todo partió por una larga investigación de cañas Premium, por ahí encontré una zenaq que utilizan para pescar serviolas desde orilla, impresionante en sus características y en la práctica como en este video:

 

 

Claro que cuestan mas de un millón de pesos, sin embargo por ahí encontré la marca nipona Yamaga Blanks, busque referencias y era muy respetada en los foros Españoles, lo que me gusto es que a diferencia de nuestras conocidas ruby crest, jasper spin, cherrywood, lamiglass g1000, gl2 de gloomis, sportex, etc. que son diseñadas para agua dulce y la pesca de truchas o salmon, la yamaga presentaba una línea especial para la pesca con señuelos (crankbait) para agua salada en tres niveles, una super light 10-30 grs, una media 14-50 grs y una 30 -60 un poco mas pesada, dentro del rango medio la ofrecía en 3 mtr y en 2,7 mtr, me intereso esta última ya que me facilita el transporte en auto, con un peso muy acotado, anillas low rider de alcolite con frame de acero, unión de tramos reforzada, porta carrete fuji, de potencia media y acción rápida fue amor a primera vista, con impuesto y shipping bordeaba las 300 lks, hice la mitad vendiendo mi gl2 y unos señuelos y de di con todo. Cuando llego a mis manos confirmo todos sus laureles.




Sin embargo no había tenido oportunidad de probarla en batalla solo unas salidas cortas a playa amarilla, se nota mas potente que la gl2 pero a pesar de eso transmite muy claramente el nado de los señuelos y las chispas, marcando muy bien el wobbling o coleteo del señuelo, te das cuenta inmediatamente cuando un señuelo no se mueve, pero hasta ahora sin capturas, esta caña la acompaño con un shimano stradic c14 de la línea 3000 cargado con solo 140 metros de una daiwa samurai de 20 libras
Y llegaron las vacaciones, como la pesca estaba mala y tenía pendiente conocer el altiplano de mi región tenía todo armado y el jeep cargado para conocer san Pedro y sus alrededores pero esa misma noche se dejó caer un temporal que corto caminos y arruinó todo posibilidad de viaje, en vista de eso optamos por plan B, destino…… Iquique, por supuesto que me lleve mi nueva joyita y un equipo reducido de señuelos y chispas, el problema es que había una persistente marejada.
Mientras arreciaba la marejada aproveche de evaluar los posibles escenarios de pesca, por el lado de cavancha había un par de puntones de roca pero que estaban fuera de alcance con mi caña rapalera, quizás con la gloomis grande y unas robertiño o inoxfish podría llegar al pozón.

Su paseo por Los galpones de la zofri y encontré esta joyita

Iquique es una ciudad fabulosa para vacacionar, lo pasamos muy bien pero me picaban un poco las manos por pescar, el lunes en la tarde el panorama fue ir a tomar te a playa brava, específicamente a la entrada sur de Iquique, como se nos hacía tarde para la puesta de sol y habían muchos tacos acorte el camino y entre al estacionamiento del “mango” una salsoteca que está ubicada en el otro extremo de esa misma playa, que mide unos 7 klms.
Realmente impagable ese atardecer y por fin encontré un lugar en que podía tener chances, en esa misma zona unos metros mas al norte el pozón marcaba su inclinación en la arena, una revoltura de unos 30 mtrs. Y mas allá un remanso perfecto para mover señuelos y chispas, el problema es que había que entrar y salir ya que la resaca es muy fuerte, por algo se llama playa brava, con esa imponente ola que revienta en campana y revuelve todo.
El problema es que en vacaciones uno cada vez se va levantando mas tarde, nosotros ya estábamos en el medio día por lo que levantarme a las 6:20 era todo un desafió, por lo mismo la opción era si despierto voy así que antes de continuar mis excusas por no contactar a nadie de mis amigos de Iquique pero andaba con el chip cambiado.
Me desperté a las 6:30 y a diferencia de Antofa estaba totalmente oscuro, un café con leche y partí, en el lugar me pongo mi equipo al momento que tímidamente empieza a clarear, me sentía un poco raro, en primer lugar porque no conocía el lugar, no sabía si era seguro en materia de patos malos y por el peligroso oleaje, además debo confesar que solo vi pescadores en short y a pata pela en la playa, yo en cambio con wader, chaleco, sombrero, etc etc etc.
Como los primeros 30 metros era agua perdida por la turbiedad empecé a lanzar la chispa japonesa, no veía donde caía pero lograba buenas distancias al tiempo que empecé a caminar hacia el pozon de mas al norte, ya con la ansiedad disipada me empecé a sentir mas cómodo en la playa, aunque lograba buena distancia con la chispas al ser muy pequeña iba a tener pocas chances ya que el agua estaba muy oxigenada y no tendría buena visibilidad. Aunque la marejada se disipo la velocidad de ola era muy alta por lo que necesitaría señuelos que pudieran afirmarse mejor en el agua, dentro de lo que tenía a mano estaba la shoreline14 dorada que tiene unos de los mejores lances y al ser slow sinking se afirmaría bien, una maxrap de guata fluorescente que podría dejarla en zona roja para ser vista desde abajo, una duo surfer que tiene buen nado pero podría no tener suficiente lance para llegar y también una duo rougth tail que se va mas a fondo, el resto estaba fuera de combate.
Una vez en el pozon me decido por la shoreline dorada, espero que pasen las tres olas y camino hacia adentro, lance largo, recto y controlado a la zona de pesca, perfecto, el nado se sentía muy llamativo, a la velocidad y profundidad adecuada, lanzaba unos 45 a 50 mtr. Recogía hasta los 30 y luego rápido para volver a lanzar.
Alcance a hacer tres lances con la daiwa cuando pafff, bajada de caña y una arrancada de unos 20 metros, quedo detrás del tumbo, no arranco mas se quedó en el fondo, un peso imposible de mover, tenía la mitad de la línea afuera y esperaba la arrancada pero no, se quedó ahí, esperando, luego se movió unos 10 metros hacia el sur, siempre controlando el pez la situación, la caña a diferencia de las rapaleras que he probado te otorga una sensación de control muy parecida a las cañas grandes, no sientes ese rebote típico de una rapelera en las muñecas, por el contrario la sensación en las manos es muy firme, aun así era imposible robarle metros, no podía ser corvina, quizás toyo, mmmmm bueno, le daremos pelea al toyo, tengo toda la mañana.
Siempre manteniendo la tensión me empezó a desplazar hacia el sur, unos 60 metros más, en la medida que se alejaba hacia el sur la ola también estaba mas distante por lo debí meterme un poco mas al agua para mantener mas reserva de línea en el carrete, al cabo de unos 8 minutos empezó a cerder y en medida que perdía metros se desplazaba nuevamente al pozon inicial, ya las muñecas me empezaban a flaquear, descansamos un rato los dos, inmóviles al tiempo que empezaba una extraña nubosidad cubrirnos y una brisa helada me pegaba en la cara, luego retomamos el combate, esta vez ya empecé a apurarlo, levantando la caña con cada tumbo, le robaba algunos metros pero se apoyaba inteligentemente en la resaca y me los volvía a quitar, a ratos me daban ganas de decirle, ya ok, devuélveme el señuelo y ándate, esta vez será empate.
Cuando sucede los inesperado con un tumbo grande pasa la campana y la veo delante, era una corvina, y no solo una corvina, era un moustro, inmediatamente libero media vuelta de freno y me tomo las cosas con mas cautela, sabía que era cuestión de tiempo, que la corvina no aguantaría mucho mas pero estaba muy viva y nadaba corta pero enérgicamente con cada resaca, si es que alguien hubiera estado mirando se hubiera tirado a tratar de agarrarla, era una lucha de infarto que se desarrollaba a 25 metros de distancia, un ir y venir que no terminaba nunca, no podía y no podía vararla, ella sin tener señales de cansancio, ahí a solo 25 metros, cualquier error y lo lamentaría por el resto de mi vida, pasaban los minutos y lucha todavía no tenía ganador, esperaba una ola fuerte, agarraba el carrete y caminaba hacia atrás, le movía la cabeza hacia la costa y la traía cinco metros, ella con la resaca quedaba mirando el mar y se sumergía en la revoltura, yo al igual que masú gritaba solo en la playa, YA MIEEERDA, ESTAY AFUERA, en eso estuvimos largos 5 a 8 minutos mas, en total llevaría una media hora de lucha cuando por fin se da vuelta y se rinde, era moustrosa.

A duras penas la levante con el boga y marco 17 kilos, mi mas grande record. Ahora puedo morir tranquilo

reflexionaba en lo importante de cuidar cada detalle, de hacer bien y probar los nudos, del cambio de triples que le hice a ese señuelo, de la importancia del fluorocarbono como líder, en fin, cualquier descuido y la hubiera perdido.

La gente que pasaba trotando se daba vuelta y me felicitaba, yo solo estaba en la arena exhausto, perplejo, alucinando, podía caerse el mundo y no me importaba.

miro las fotos y no le hacen honor, es verdad es grande, pero había que verla en vivo, era un moustro

estaba arrendando un depto, chico por lo que se me ocurrió la idea de ubicar la caleta y mandarla a pelar, hasta los mismos vendedores se impresionaron del tamaño, el único problema es que todavía seguía viva.

luego ya solo fue regalar pescando entre familiares y amigos, por supuestos no sin antes cambiar el menú del día y terminar con un ceviche en la misma playa donde salio.

al finalizar agradecer el cariño de cada uno de ustedes, ya sea en este sitioo personalmente, ese cariño alimenta el alma y motiva a seguir compartiendo mis alegrías con ustedes.

por Mauricio Hernández Aliaga