Está vez la rubia grande sucumbió ante la negra chica

02-08-2011 Este reporte se inicia con este otro en donde no pude cobrar una bonita ruzia con mi equipo light compuesto por una gloomis de 2,6 mtr, para señuelos 7 a 35 grs y una stradic3000 que solo alberga 138 mtr de línea:

pero primero el preámbulo, este domingo en la noche las emprendimos junto al Rubén y el pato a la revancha de la corvinatón, salimos muy tarde como a las 10 de la noche con dos preocupaciones, la primera es que hace una semana reparando el auto me hice un feo esguince de muñeca que a esas alturas aún no recuperaba por lo que recurrí al ibuprofeno y bandas elásticas pero no me podía perder la corvinatón 2, la segunda preocupación es que durante la tarde en Antofagasta cayó una leve llovizna pero tan liviana que supuse no generaría problemas, pero a las 9 de la noche cuando ya empezábamos a cargas las cosas veo en twitter que esta cortado el camino a taltal, fea cosa, en el control de la negra nos para un paco joven que nos informa que por la ruta 5 esta cortado por nieve y por paposo por aluviones, le explicamos que nosotros bajaríamos por caleta el cobre a unos 40 klms no mas y nos dejó pasar, ya cuando estábamos por el mirador se apreciaban pozas de agua por lo que pensaba que era imposible llegar a la costa en medio de un frio que calaba los huesos, ya en la baja empezaron los aluviones a tapar la ruta, avanzamos hasta donde la prudencia nos permitió y luego seguimos a pie explorando para terminar de apreciar que ese coto quedaría guardado por un buen tiempo ya que no solo se llevo el camino si no la mitad del cerro el aluvión.


disculpen lo poco que se ve pero era solo una linterna de mano

el repunte estaba a las 8 y pleamar a las 11 por lo que salí algo tarde ganándole a la tentación de quedarme entre las sábanas, luego de luchar con el inmenso taco de la rotonda sur llegué a mi querida playa amarilla como a las 8:30 y me encontre con el gringo bob, abrazos y una grata conversa en speaking english, le mostré los señuelos y le conté de la corvinatón diciéndole que tuve suerte a lo que me responde, no lucky mauricio, you are the best, mi básico ingles no encontró respuestas mas que una sonrisa, el gringo se fue ya que la ola estaba muy espumosa y larga por lo que los señuelos no eran la mejor opción, yo baje a probar mis señuelos, el mag darter es ideal para esa playa ya que casi no toma agua, el flatrap tiene muy buen lance y nado frenético pero lento, también muy buena carta para las corvinas pero la pesca hoy estaba a 50 mtr.

Esta vez fui muy consciente que mi carrete hacia solo 138 mtr de linea, que descontando el lance me dejaba muy poca reserva para una ruzia grande pero tal como un goleador en racha me tenía mucha fe, luego del testeo de rigor lanzo una koster enchulada y hago nadar exquisitamente con la gloomis rapalera, de repente veo una cola entre la espuma y el agua barrosa, me puso alerta y empece a repetir sistemáticamente los lance en el pozón norte de la playa, ya el sol brillaba en todo su esplendor, seguía intentando sin moverme de lugar cuando de repente el golpe seco, caña doblada y la corvina arranca hacia la roca, con el freno algo mas apretado de costumbre y confiando ciegamente en los nudos dejo que se aleje, 30 ó 40 metros imparables luego siento la roca que toca la línea, rápidamente levanto la caña y entro en el mar para alivianar el ángulo, otra carrera hacia mar adentro se saco de la roca pero se llevo otros 30 metros, era grande, miro el carrete y no tengo mas de 40 mtrs. realiza unas 3 ó 4 carreras pero cortas como de 5 metros con paradas entremedio, me mentalizo, todavía te queda línea no te apures, no te apures y la corvina comete el error que se sella su suerte, nada en dirección hacia mí, recobro 40 metros y ya no tenia chance la corvina, libero un poco el freno para no correr riesgos y la tengo en forma paralela a unos 40 mtrs de distancia, quizás esta fue la parte mas técnica ya que la caña chica no tenia la potencia para arrastrarla y le mar extrañamente se calmo por lo que debí esperar largo rato para poder vararla, mientras la veía entre la ola parando fácilmente las cortas carreras, finalmente la pude atraer a mí y con mucha satisfacción la levanto y celebro en la soledad de la playa, 7,2 kilos y un recuerdo imborrable.



 

Saludos y buena pesca para todos

por Mauricio Hernández Aliaga